
Primero detallar que la foto no es la tarta que hice, pero como no tenía mi cámara a mano, ya que con la mudanza, cualquiera sabe por donde andará, he tenido que buscar una similar.
La forma escogida para la tarta fue alargada. Para mí el molde de silicona alargado es el más práctico que he encontrado de todos los que llevo usando y más para hacer recetas para dos personas (aunque a mi me sirivió para la cena y el almuerzo del otro día).
Ingredientes para dos personas (y comen cuatro):
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Una plancha de masa Boutoni (en la caja vienen dos)
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Una bolsa de espinacas ya limpias (unos 400 gr.)
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Una cebolla pequeña
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Una cajita pequeña de bacon picado
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Una bolsita de queso rallado para pizza
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Un trozo de mozzarella entero de unos 200 gr.
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Dos huevos
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Sal y aceite de oliva
Preparación:
Extender la masa en el molde que cubra todos los laterales y elfondo y si sobra algo por arriba mejor. Yo tuve que cortar la masa para adaptarla al molde y la verdad es que se maneja muy bien y con los dedos le vas dando la forma deseada. Si no usas molde de silicona untalo con un poco de mantequilla para que luego despegue bien.
Una vez que tengas el molde listo sofrie en la sartén con un chorrito de aceite la cebolla y cuando ésta esté doradita agrega la panceta. Mientras pon a cocer las espinacas unos minutos y cuando estén listas escurre muy bien, que suelen retener mucha agua. Cuando ya tengas tanto la panceta como las espinacas escurridas, agrégalas y saltealas con el sofrito hasta que pierdan todo el agua que tengan y deja enfriar.
Por último agrega dos huevos y el queso mozzarella cortado en taquitos. Mueve bien la pasta resultante y viertela espandida en el molde y con los filos sobrantes de masa que te quedaron cierralos como si le pusieras una tapa y te quedara todo hecho un paquetito. Y para rematar le echas el queso rallado quedando una buena capa del mismo.
El horno hay que ponerlo muy flojito al principio y con la bandeja puesta en medio para que le de calor tanto arriba como abajo de forma uniforme. El horno hay que poneyrlo suave para que se vaya haciendo la pasta y no se te dore el queso demasiado rápido y se te queme. Cada horno funciona de una forma pero yo lo puse una hora a 75 grados y en los últimos diez minutos subí la temperatura a 200 grados para que se pusiera doradito por arriba y listo.
Se puede comer tanto frio como caliente. El comerlo caliente te supone que el queso te quede fundido y le da otra gracia a la tarta, pero es para gustos. Lo que os puedo garantizar es que está buenísima y te sirve de aperitivo, o de acompañante de una carne. Demos gracias al canal cocina !!